10 de mayo del 2007. Una reunión de amigos y una historia de amor estaba por empezar.
“Nos presentó una amiga en común y fuimos en grupo a casa de un amigo a ver una película. El dice que yo le gusté de inmediato, tanto que ese día era el cumpleaños de su sobrino, que quería mucho y solo asistió un momento y volvió al rato a la casa donde estábamos reunidos”, dice ella.
Jean quedó flechado por la belleza de Victoria, que sintió esa magia en su primer encuentro
“La primera vez que la ví me impactó su belleza y sus rulos. Cuando hablé con ella y la fui conociendo me di cuenta que ella era más que solo una cara bonita. Ahora que la conozco más, valoro mucho sus principios y valores, su inteligencia y empuje por estudiar y salir adelante” dice.
“A mi también me gustó, pues vi algo especial en él. Hasta ahora recuerdo su mirada, tan transparente, que de inmediato me di cuenta que era una persona distinta. Poco a poco nos hicimos amigos por chat y yo solo aceptaba sus invitaciones pero si eran grupales” agrega ella.
Su amor se dio de a pocos y aunque ya se gustaban querían hacer las cosas bien. Pero, alguien tenía que dar el primer paso.“En una de esas reuniones de amigos, salimos a buscar algo para comer y beber; y al tomar las gaseosas del anaquel estuvimos bastante cerca el uno del otro (nunca había pasado nada) y de pronto se dio, un beso. Ella me robó el primer beso, aun me avergüenza, lo gracioso fue que yo no reaccioné me quedé helado”, rememora Jean sonriente. “Un día salimos a almorzar solos y fue algo mágico. Así empezó todo” agrega Victoria feliz.
Tener una hermosa relación, fue el preludio perfecto para el siguiente paso: el matrimonio:
i“Yo sentía que ella es la mujer que Dios había mandado para mí, pues es mi complemento. Y ella me hace sentir que soy su regalo de Dios y que iba aceptarlo”, explica Jean emocionado. Victoria, por su parte, define esta linda etapa: “Es algo único y grandioso, estar cada día y noche con la persona que amas, convertirse en un solo sueño y deseo, sin dejar de lado nuestra individualidad. Quisimos pasar juntos el resto de nuestras vidas y así lo hacemos. No es fácil describirlo, somos muy sentimentales, vivimos con pasión y emoción cada día y buscamos conocernos más”.
Para finalizar, ello sellan su pacto de amor eterno de la forma que sólo ellos suelen hacerlo.
“Eres mi regalo de Dios, nuestro amor es un regalo de dios. Te amo”, le dice Victoria; y Jean le corresponde diciendo: “Mujer virtuosa, ¿quien la hallará? Gracias a Dios yo te encontré. Te amo”.
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