Año 2003. Dos almas estaban a punto de cruzar sus caminos. “Fue algo tan extraño, pues el simple saludo de dos personas que recién se conocían, fue forjando una amistad linda, desinteresada, incondicional, tierna y leal que luego se transformó en amor” confiesa Mary Carmen muy emocionada.
Y hablar de amor, para ellos, es hablar de amistad y complicidad, quizá por eso se sienten tan bien el uno con el otro. “Desde el inicio me gustó su sinceridad, franqueza y esa transparencia que siempre la ha caracterizado, que es parte importante de su personalidad y que me permitió conocerla tal y como es. Además algo que siempre me encantó fueron sus interminables detalles”, recalca Carlos feliz.
Pero, la personalidad y ternura de Carlos supieron llegar al corazón de Mary Carmen. “Desde que lo conocí me agradó al 100% su delicadeza en el trato que tenía conmigo además de esa calidez y ternura en sus palabras y en su mirada su incondicionalidad como amigo y como novio. Valoro ese corazón comprometido fielmente a amarme con dedicación y siempre pendiente de mi ” agrega.
Algo único los mantenía unídos, por eso la decisión del matrimonio no se hizo difícil para ambos. “Desde la época de enamorados siempre sentimos esa conexión tan especial de el uno con el otro, que el sólo pensar en un matrimonio no se nos hizo ajeno ni mucho menos nos asombró. Era como un sueño, un gran proyecto personal muy especial e importante en nuestras vidas. Hasta que por fin de manera muy sublime llegó ese momento en el que sentimos en el fondo de nuestros corazones que la etapa de enamorados ya había cumplido su fin y que venía algo mejor para ambos”, reconoce Carlos.
¨Por ello, esta nueva etapa la disfrutan lo mejor que pueden, compartiendo cada momento juntos.
“Es un hermoso descubrimiento y crecimiento diario a nivel personal con momentos felices y de aprendizaje, tratando de tomar decisiones en común, deseando pasar el resto de nuestra vidas juntos y soñando vernos algún día viejitos y al lado de una gran familia”, dice Mary Carmen, soñando en voz alta.
Y si se tienen que regalar más amor, ellos lo hacen así: “Es el ser humano más valioso y de corazón hermoso que Dios ha enviado a mi vida para amarlo y cuidarlo por el resto de mi existir siempre fiel a la promesa que le hice ante Dios”, confiesa Mary con ese brillo de amor especial en sus ojos.
Carlos la mira y le envía un beso diciendo, “Te amo con todo el corazón, todo lo que con cariño y empeño hago es para verte, hacerte feliz y a la vez darte todo lo que te mereces, mi amor”, finaliza.
|